Arancelazo: Trump dispara una guerra comercial planetaria
- MundoNews
- hace 21 horas
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El presidente de EE.UU. anunció el incremento de las tasas de importación para gran parte del Mundo. Varios países amenazan con responderle. ¿Se viene un terremoto económico?
Por Gabriel Michi

La amenaza se hizo realidad. "El día de la liberación de EE.UU.", tal como lo había anunciado con grandes pompas el presidente Donald Trump se corporizó en el calendario. Fue el 2 de abril de 2025. La fecha indicada para que el inquilino de la Casa Blanca lance su mega "arancelazo" contra gran parte de los países del Mundo. El mapa muestra, con distintas graduaciones, cuáles son las naciones que recibirán mayores tasas en los productos que le vendan a EE.UU. Así como hubo Estados que en esta ocasión parecen haber salido indemnes (tal es el caso de dos de los principales socios de los estadounidenses, México y Canadá, donde las negociaciones están en otra instancia y a los que ya les aplicó un 25%), hubo al menos 45 naciones que tendrán un arancel adicional que rondará el 10% (entre los que figura Argentina y casi toda Sudamérica) pero otros recibirán imposiciones mucho mayores. En una diatriba donde Trump habló en repetidas ocasiones de "reciprocidad" por los impuestos de importación que esas naciones le imponen a los productos estadounidenses, el magnate aclaró que esas tasas que ahora impondrá los EE.UU. serán de la mitad de lo que ellos reciben. El impacto en el Mundo no se hizo esperar. Y distintos dirigentes pusieron el grito en el cielo y advirtieron las consecuencias letales que esas medidas traerán para la economía internacional. La guerra comercial dispara por Trump ya llegó a una escala planetaria.
Según Fitch Ratings, los nuevos aranceles estadounidenses son los más altos en más de un siglo. Por eso, desde el anuncio trumpista en la Casa Blanca y con los datos en las manos, analistas, economistas, políticos y empresarios comenzaron a hacer cuentas de los costos adicionales que significarán estos aranceles a las importaciones estadounidenses y, con ello, las derivaciones en la economía de cada país y en el Mundo en general. En principio la sospecha más extendida es que los insumos para las empresas se encarecerán, como también los costos en logística, y con eso, el precio de los productos aumentarán para los consumidores. Es decir, el costo de vida de los ciudadanos de todo el planeta se elevará considerablemente, incluso para los estadounidenses. Y, con eso, es probable que se entre en una gigantesca recesión, con todo lo que eso representa. Un ejemplo: una de las economías más afectadas parece ser la de la Unión Europea; de hecho, el instituto de investigación IW de Alemania estimó que los aranceles eliminarían 833.000 millones de dólares de la economía de la UE.
Más allá de las declaraciones y amenazas de los líderes de los países afectados, los mercados bursátiles se vieron sacudidos por la medida que tiene semejante dimensión por tratarse de la mayor potencia del globo. Así ocurrió desde las bolsas de Pekín o Tokio hasta Wall Street, pasando por Berlín y otros mercados. Con semejante decisión Trump quiere aleccionar al Mundo pero también apuntalar a la industria de su país frente a las importaciones que le compiten. Ahí fundamenta su proteccionismo y asegura que eso generará más empleo manufacturero en su nación. Su objetivo también está en poder reducir el gigantesco déficit comercial que tiene EE.UU. y que ronda el billón de dólares: Exporta por 3 billones de dólares e importa por 4 billones de dólares. China es el principal favorecido por ese intercambio y tiene un superávit de casi 300.000 millones de dólares frente a EE.UU. Ahora Trump anunció que le impondrá aranceles del 54% al gigante asiático, a los que las autoridades chinas prometieron responder con contramedidas.

Pero no sólo el gran adversario de los Estados Unidos en la hegemonía mundial anunció represalias y criticó los anuncios del presidente. También lo hicieron grandes aliados como la Unión Europea que señalan que las medidas resultarán en un golpe devastador para la economía global. Según Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, "la incertidumbre se disparará y desencadenará un mayor proteccionismo. Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo" y agregó que el bloque de 27 miembros se preparaba para contraatacar si no hay avances en las conversaciones con Trump. Del otro lado no se quedaron atrás con las advertencias: el jefe del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sostuvo que cualquier medida de represalia sólo conduciría a una escalada. Encima este ruido generado hoy por los aranceles no hace otra cosa que retroalimentar las tensiones entre EE.UU. y la UE por el cambio de posición del primero -de la mano de Trump.- en cuanto a la guerra Rusia-Ucrania.
Los roces también se dieron dentro de los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Por ejemplo, el ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, señaló que la fundación de la OTAN después de la Segunda Guerra Mundial se basó en que los países no utilizaran medidas económicas "coercitivas" entre sí como la que está tomando hoy EE.UU. En el mismo sentido se expresaron los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Francia y Bélgica quienes se sumaron a las críticas a los aranceles.
También otro país amigo de EE.UU., Australia se alistó en la nómina de ofendidos. El primer ministro Anthony Albanese, dijo: "Los aranceles de la administración (Trump) no tienen ninguna base lógica y van en contra de los principios de la asociación entre nuestras dos naciones". Por su parte, el primer ministro francés, François Bayrou, señaló: "Es una enorme dificultad para Europa. Creo que también es una catástrofe para Estados Unidos y para los ciudadanos estadounidenses".
Así como China tendrá aranceles del 54% en sus exportaciones a los EE.UU., a los productos de la Unión Europea le impondrán el 20% y a otros aliados como Japón del 24%, Corea del Sur del Sur del 25% y Taiwán del 32%. La medida se hizo tan extensiva -y para algunos especialistas, no fueron los suficientemente estudiadas- que incluso alcanzaron a diminutos territorios y hasta islas deshabitadas de la Antártida.

Los analistas económicos advirtieron que la explosiva medida tomada por Trump podrían desacelerar la economía global, potenciar el riesgo de recesión y aumentar el costo de vida de las familias de todo el mundo pero también de los estadounidenses que podrían ver incrementar sus gastos en miles de dólares (hubo estimaciones que lo ubican cerca de los 4.000 dólares). Según el director ejecutivo de la firma de asesoría financiera global deVere Group, Nigel Green: "Así es como se sabotea el motor económico mundial mientras se pretende impulsarlo. La realidad es cruda: estos aranceles harán subir los precios de miles de bienes cotidianos, desde teléfonos hasta alimentos, y eso alimentará la inflación en un momento en que ya es incómodamente persistente".
Todo tipo de productos se verán afectados por los nuevos aranceles, desde el café italiano o colombiano (éste último en menor medida), hasta el whisky japonés, pasando por la ropa deportiva fabricada en Asia y llegando a la carne y los vinos argentinos. Pero estas imposiciones se suman a las anunciadas la semana pasada a las importaciones de automóviles. Esto ya está generando una desaceleración en sus producciones como también en otras actividades manufactureras en todo el Mundo. Y esto recién empieza. En el horizonte lo que asoma es un escenario de crisis, recesión, desocupación y -llevado al extremo- hambre. Todo después del "arancelazo" con el que Trump disparo una guerra comercial planetaria.

LOS NUEVOS ARANCELES DE EE.UU Y LA "RECIPROCIDAD"


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